¿PROFETIZA LA BIBLIA EL CORONA VIRUS?

 

 

Aunque ninguna profecía bíblica apunta específicamente al virus Corona, muchos versículos describen acontecimientos similares a los actuales; particularmente, al imaginar lo que sucedería cuando Jesucristo regrese para cumplir su promesa de una segunda venida. Para los no cristianos, siempre está la cuestión de por qué Dios causa – o permite – tsunamis, terremotos, inundaciones, huracanes, o enfermedades pandémicas como el ébola o el virus Corona, donde castiga a inocentes y culpables, sin distinción. Muchos de sus seguidores, por el contrario, ven estos acontecimientos como una clara señal de la llegada de El Juicio Final. Aunque no comparto esa conclusión, entiendo que Dios tiene un control absoluto sobre todo lo relacionado con Su creación; en consecuencia, tenemos que concluir que tiene una buena razón para poner a todo el planeta en este aprieto.

 

No es posible determinar con certeza las razones detrás de la decisión de Dios de enviar este virus o incluso si existe una causa espiritual detrás de su aparición. Aun cuando no está a nuestro alcance conocer el por qué, lo que es seguro es que nuestro Creador tiene la autoridad y el poder para usar pandemias, o cualquier otro método, para cambiar nuestro comportamiento; asumiendo que lo hace por el bien de todos nosotros. La Biblia enseña que el Señor tiene el control de todo (Romanos 11:36); y, para muchos, esta pandemia es una clara indicación de su disgusto. Además, estos creyentes anticipan que vienen otros eventos, frecuentes y más intensos. La mayoría de ellos basan sus afirmaciones en (Lucas 21:11) donde el evangelista nos dice que Jesús les dijo a sus discípulos que buscaran la presencia de "pestilencias" para determinar cuándo nos acercábamos al fin de los tiempos. (Por definición, la pestilencia es "una enfermedad epidémica contagiosa o infecciosa que es virulenta y devastadora” – Diccionario Merriam-Webster).

 

Es difícil pensar en un Dios amoroso y misericordioso que mata a miles – millones en algunos casos – incluso si lo hace como consecuencia del comportamiento inicuo y perverso de sus hijos. El Antiguo Testamento describe varias ocasiones en que Dios castigó a los enemigos de Su pueblo y, en algunos casos, a Su pueblo mismo porqué desobedecieron Sus mandamientos (Levítico 26:21-25) (Números 16:49 y 25:9). No es de extrañar, (Deuteronomio 28:22) describe algo similar a nuestra situación actual: "El Señor te golpeará con enfermedades degenerativas, con fiebre e inflamación.... que te plagarán hasta que perezcas". (Números 16:49) cuantifica los fallecidos: "Pero 14.700 personas murieron a causa de la peste..." (Números 25:9) abunda en lo mismo: "Y los que murieron en la peste eran veinticuatro mil". Estos son algunos de los muchos ejemplos en los que Dios mostró Su ira al destruir lo que había creado. Sodoma y Gomorra son claros ejemplos de la ira de Dios.

 

Ahora, con intervención divina o no, estamos en un momento en que una entidad casi invisible aparece para restaurar el orden en un mundo que se ha vuelto cada vez más fuera de control moral. De repente, todo parece in encajando en el lugar donde siempre debió estar. En un instante, unidos por el miedo, nos hemos convertido en iguales. Celebridades y anónimos están remando en la misma dirección. Ricos y pobres sufren las consecuencias del confinamiento obligatorio. El aire es más limpio y claro en todo el planeta. Lo mismo ocurre con las aguas. Una vez más, tenemos tiempo para convivir y disfrutar con nuestras familias. Nuestros trabajos ya no son la parte más importante de nuestras vidas. Esas inevitables reuniones y viajes no se pueden realizar. Valoramos a nuestros amigos y familiares como nunca lo habíamos hecho. Mas aun, ahora, tenemos tiempo para pensar en lo que hemos hecho con nuestras vidas. La fe disminuida ha regresado fortalecida, y el amor ha vuelto a ocupar el primer lugar en nuestra existencia.

 

No estoy diciendo que esta pandemia sea el resultado de pecados específicos cometidos por nuestra generación, o que estemos presenciando el principio del fin de los tiempos; aunque podría serlo. Creo que el mensaje para aquellos que ignoran el control de Dios sobre Su planeta es que el Creador envió el virus Corona para recordarnos cuales son los principios y valores que deben regir nuestra existencia. Asimismo, nos hace notar la fragilidad de nuestro hogar planetario y las consecuencias de nuestra falta de buen juicio en como custodiarlo. Además, estas pandemias y otras calamidades globales le permiten al Señor limpiar la casa y hacernos saber que está al tanto de nuestra incompetencia en el manejo y administración de lo que nos ha concedido.

 

Ya seas cristiano o no, la mejor manera de responder a esta, o cualquier otra enfermedad pandémica, es tomar medidas para proteger a tu familia y evitar la exposición al virus. Como cristianos, sabiendo que Dios tiene el control de todo, no tenemos miedo. Lo que sea que esté haciendo, somos conscientes de que es por nuestro propio bien. Sin embargo, tenemos que estar preparados para morir, no importa cómo. Es importante saber a dónde iremos cuando suceda, y, créeme, ¡va a suceder!

 

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