© 2017 by Giancarlo  created with Wix.com

¿PROHIBE LA BIBLIA QUE LOS SACERDOTES SE CASEN?

July 19, 2018

No he podido encontrar ninguna referencia bíblica donde se prohíba el matrimonio de los miembros del liderazgo religioso, o se requiera el celibato; permanecer soltero. De hecho, en casi todas las instituciones religiosas, las autoridades varones son casados; y si deciden ser célibes, es una decisión totalmente voluntaria. En mi opinión, ninguna iglesia debe negar a sus representantes el derecho a jurar un voto voluntario de castidad. Si su amor a Dios le solicita, o le impide, amar a una mujer; y a no tener deseos sexuales, esa determinación debe ser respetada. Es mayormente la iglesia católica quien requiere que sus líderes sean célibes, basándose en razones escatológicas, cristológicas, y pastorales. Las escatológicas son las que justifican el celibato diciendo que viene desde el comienzo de la iglesia ya que los ángeles, y todos los habitantes del cielo son asexuales. Las cristológicas son las que nos indican que Jesucristo vivió de esa manera, y, por lo tanto, los sacerdotes deben hacer lo mismo. Y, por último, las razones pastorales de acuerdo con las cuales si los sacerdotes estuvieran casados tendrían que prestarle atención a sus mujeres e hijos, privando a la iglesia de esa exclusividad. Algunos estudiosos del tema insisten que las anteriores no son razones sino justificaciones.

El problema es esclarecer los motivos que dieron lugar a que la abstinencia sacerdotal se impusiera con carácter obligatorio, ya que en la Biblia no se establece una referencia estricta que determine que los que sirven a Dios, deban ser célibes. lo más cercano al celibato es lo que dice el apóstol Pablo cuando declara que puede ser útil para el Ministerio (1 Corintios 7:32-24); y cuando nos dice que los sacerdotes siguen sin casarse por amor a Jesucristo (1 Corintios 7:7-9). En cuanto a si es obligatorio, podemos afirmar con bastante certeza que no lo es. Es una opción, pero la iglesia católica por sus razones operativas convence a los candidatos que deben “optar” ser célibes; de no hacerlo, no pueden ser ordenados sacerdotes católicos. Sin embargo, el mismo San Pablo, basándose en 1 Timoteo 3:1-13 y en Tito 1:6-9, asume que los dignatarios de la iglesia se casarán y tendrán hijos. La Biblia es relativamente clara cuando en Tito 1:6 nos dice que “el sacerdote debe ser intachable, casado una sola vez.” En Timoteo 3:2 las sagradas escrituras declaran que “el obispo sea intachable, casado una sola vez, sobrio, y sensato,” y en 1ro de Timoteo 3:12 requieren que “los diáconos sean casados una sola vez, y eduquen bien a sus hijos.” Todo esto nos indica que los autores de esos textos asumen que las autoridades religiosas son casados. Asimismo, refiriéndose al primer papa, Simón Pedro, la Biblia nos cuenta que Jesús tuvo que intervenir para curar a su suegra, demostrando con certeza que Pedro era casado. Si bien estas calificaciones no deben ser vistas como una indicación de que para servir en el liderazgo de la iglesia los sacerdotes deban ser casados o, por lo menos, tener una familia, van dirigidas, sin duda, a hombres casados que se constituirían en líderes de la institución religiosa. La realidad es que la Biblia ni siquiera exige que haya sacerdotes. Cuando Jesucristo finaliza el sistema sacrificial del Antiguo Testamento, desaparece la necesidad de individuos cuya función principal era dirigir los rituales propios del sacrificio animal. De hecho, Hebreos 4:14-16, y 1 Timoteo 2:5, claramente establecen que el mediador entre nosotros y el Padre, es su hijo Jesucristo; por lo tanto, cualquier otro intermediario es totalmente innecesario. Aun dentro de la iglesia católica, algunos sacerdotes cuestionan la validez del celibato ya que, para ellos, el estar casado no impide servir a cristo, y las dos posiciones, por lo tanto, no son excluyentes.

Si analizamos 1 Corintios, Capitulo VII, Versículo 1, dice “en cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le seria al hombre no tocar mujer.” Pero si nos basamos en la primera epístola a Timoteo, 3:2-5, “es necesario que el obispo sea irreprochable, casado una sola vez, casto, dueño de si, de buenos modales, que acoja fácilmente en su casa, y con capacidad para enseñar. Que sepa gobernar su propia casa y mantener sus hijos obedientes y bien criados, pues si no sabe gobernar su propia casa ¿Cómo podrá guiar la asamblea de Dios?” Y si nos vamos al Génesis, 2:18, “Y dijo Jehovah Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.”  Por lo tanto, no hay motivo bíblico que estrictamente establezca el celibato sacerdotal. Sin embargo, algunos sectores más conservadores de la iglesia católica interpretan los versículos citados de manera diferente, y proclaman que el celibato es algo así como un sacrificio que el sacerdote le hace a Dios renunciando a los placeres de la carne para entregarse por entero a él. Personalmente, estoy convencido de que si el Papa Francisco dijera mañana que la iglesia no prohíbe que los sacerdotes se casen, la mayoría irían al matrimonio prontamente para aliviar la tristeza de sus almas; sin embargo, muchos de ellos optarían por seguir siendo célibes porque consideran que se deben a Dios. La razón verdadera, en mi humilde opinión, es mucho más materialista, y se mantiene cubierta por la manta del tiempo, cada vez más espesa y oscura. Se refiere directamente a las regulaciones de herencia. Los dignatarios religiosos acumulaban grandes riquezas que eran controladas posteriormente por sus herederos, lo cual representaba enormes pérdidas económicas para la iglesia, con la consecuente pérdida de poder político. Al principio no había una regla que ordenara a los clérigos ser célibes, o casados; por lo que es difícil dar la fecha exacta, o los motivos por los cuales el celibato se hizo obligatorio para todos los curas de la iglesia católica. Algunos historiadores aseguran que el celibato comenzó en el siglo IV, se hizo manifiesto en el Concilio de Elvira, y fue reiterado en el primer Concilio de Letrán en 1123, aunque dicha regulación no fue seguida de manera estricta. En el Concilio de Trento, iniciado en 1545 y que duró hasta 1563, se estableció de manera obligatoria, tal como se le conoce en la actualidad. Esto fue una aparente respuesta a la reforma protestante que permitía, e incluso promovía, el matrimonio de los sacerdotes, al tiempo que suprimía las órdenes religiosas, y sus votos.

Debido a lo anterior, es completamente anti-bíblico para cualquier iglesia, católica o no, requerir el celibato de sus líderes. Mas aún, me atrevo a proponer que la exigencia no bíblica de que los sacerdotes sean célibes es una causa primordial de los abusos sexuales, incluyendo la pedofilia, que han tenido lugar en la iglesia católica romana. No es posible ocultar el sol con un dedo. Desde que el celibato se instituyó como una “opción” obligatoria para ordenarse dentro de la iglesia católica, miles de sacerdotes han sido acusados de abusar sexualmente a miembros de la iglesia, particularmente a menores, lo cual hace aún más repugnante esa perversidad. Lamentablemente, en lugar de expulsarlos de la iglesia, los sacerdotes infractores han sido transferidos a diferentes parroquias con el fin de encubrir los casos visibles de abuso sexual y pedofilia. Para los sacerdotes de la iglesia católica romana, optar por el celibato, un requisito no bíblico, es un factor que contribuye a que el sacerdote sea sometido a una tensión sexual no natural y, como consecuencia, a una dosis elevada de estrés. Forzarlos a obedecer una “opción” que nunca fue categorizada como obligatoria, rompe con las normas de comportamiento naturales del ser humano. El hombre, por naturaleza, fue creado para crecer y multiplicarse, no para ser célibe. Cuando se le impone el celibato, obtenemos los resultados arriba mencionados. Igualmente, cuando la iglesia decide que los sacerdotes abusivos sean trasladados a diferentes parroquias para, de esa forma, evadir las consecuencias legales de los delitos sexuales cometidos, crea una condición de impunidad que motiva que el mismo comportamiento amoral se repita una y otra vez. Se ha hecho visiblemente claro que encubrir a los culpables, no aplicar las leyes, o hacerlo de manera laxa, han fomentado que pedófilos y otros desviados sexuales, vean al sacerdocio católico como un medio de acceso fácil, y sin supervisión, a niños, y a otras víctimas de sus abusos. El escándalo de los sacerdotes pedófilos en la iglesia católica romana es absolutamente horrible. No hay nada más antiético para el mensaje de Cristo que los sacerdotes que abusan sexualmente de los niños. Ojalá que Dios use este escándalo para despertar a la iglesia de Jesucristo a la presencia de los apóstatas dentro de la iglesia, y para motivar enérgicamente a la iglesia a ser plenamente bíblica en todas sus creencias y prácticas.

La obligatoriedad de la abstinencia dentro de la iglesia católica romana, atrae a una desproporcionada cantidad de individuos con tendencias sexuales anómalas, por decir lo menos, quienes creen que la castidad obligatoria les va a permitir mantener sus perversiones bajo control. Para los perversos, la enseñanza católica de que la ordenación sacerdotal no puede ser invalidada agrava el problema porque ha contribuido a la reticencia de los sacerdotes con desviaciones sexuales. Al final, las estrictas reglas normadas por la iglesia hacen muy poco por contener los actos sexuales provocados por tentaciones que en otro ambiente serian naturales. Las regulaciones eclesiásticas no tienen poder sobre los instintos naturales de estos individuos, y, por lo tanto, se producen actos antinaturales como la homosexualidad, la pedofilia y los abusos.

No obstante, es importante destacar que no debemos tomar las horribles acciones malignas de algunos sacerdotes católicos romanos y atribuirlas a todos los representantes de esa institución. Aunque estoy en desacuerdo con gran parte de la doctrina, y la práctica, católica romana, no tengo ninguna duda que muchos sacerdotes católicos verdaderamente aman al Señor Jesucristo, sinceramente desean ministrar a la gente, y están dispuestos a controlar estrictamente sus instintos sexuales para dedicarse completamente a la adoración del Señor. Es imposible descubrir cuantos sacerdotes homosexuales, pedófilos, o abusadores sexuales, han sido, o siguen siendo, activos en la iglesia católica romana. Sea cual sea el número, es sin duda un porcentaje muy pequeño. La gran mayoría de los sacerdotes católicos nunca molestarían, o harían daño a un niño.

Cualquiera que sea la causa del abuso sexual en la iglesia católica, los sacerdotes pedófilos, y otros perpetradores de delitos sexuales, deben ser arrestados y castigados como cualquier otro criminal. Cualquiera que cubra o, por negligencia, permita que ocurran delitos sexuales dentro del ámbito de la iglesia debe ser procesado y llevado ante la justicia. Un sacerdote que ha abusado sexualmente de alguien nunca debe ser permitido de nuevo en el liderazgo de la iglesia, ya que definitivamente no podría ser considerado "por encima de reproche" (1 Timoteo 3:2).

Please reload

Comments / Comentarios