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¿Odia Dios A Los Niños?

December 1, 2017

     Hay muchos versículos en la Biblia que los ateos, los agnósticos, los escépticos y los críticos bíblicos utilizan para validar su afirmación de que Dios es un Dios de crueldad, injusticia y odio. Para ilustrar el punto, voy a usar uno de sus favoritos: 2 Reyes 2:23-24. Es uno de esos pasajes donde errores, falacias, traducciones erróneas, y malas interpretaciones, hacen difícil para algunos aceptar que nuestro Dios es un Dios de justicia y amor. Estos dos versículos relatan el episodio donde el profeta Eliseo maldice a una turba de jóvenes que lo insultaban. Dios envió dos osas furiosas que mutilaron a 42 de ellos. Los incrédulos aman la versión King James (KJV) donde los versículos leen textualmente:

     “23Eliseo subió de Bethel, y mientras estaba subiendo en el camino algunos niños salieron de la ciudad y se burlaron de el, diciendo ‘¡sube, calvo! ¡sube, calvo! 24Se dio vuelta y cuando los vio, los maldijo en el nombre del Señor. Y dos osas salieron del bosque y mutilaron a 42 de los niños.”

       En estos dos versículos, los incrédulos piensan que han encontrado evidencia de un Dios cruel, sádico y despiadado, que cumplió con los deseos de su profeta. Para desacreditar la Biblia, sus críticos presentan este pasaje como si el ataque de las osas fue un castigo desproporcionado del Señor para matar a niños inocentes que se burlaban de un anciano porque era calvo. Su interpretación describe a un profeta impaciente y senil, quien injustificadamente toma represalias pronunciando una maldición que mata a 42 niños porque su orgullo ha sido herido. Nos dicen que Eliseo propició el asesinato de estos 42 infantes por hacer lo que hacen todos los niños: divertirse. En este caso, a expensas de su calvicie. A estos críticos les gustaría que imagináramos a Dios y a Eliseo disfrutando el espectáculo de ver a 42 inocentes criaturas devoradas por osas hambrientas.

     Por supuesto, no fue así como ocurrió. La historia de que Dios se valió de dos osas para masacrar a un grupo de niños por bromear con un calvo, no tiene credibilidad. La horrible atrocidad que los incrédulos describen en su interpretación de este pasaje está totalmente alejada de la realidad.  El punto de su versión errónea de la historia es que, si ellos fueran Dios, no habrían enviado animales salvajes para matar a unos niños por sólo burlarse de un anciano senil e impaciente. En otras palabras, están haciéndole creer a sus lectores que son mejores que Dios, y que el castigo infligido no guarda proporción con el crimen. En su versión de los hechos, la maldición de Eliseo, y la furiosa reacción de Dios, no se justifican en lo absoluto.

     Cuando leemos con detenimiento esos versículos, nos damos cuenta que la mayor parte del contenido con respecto a este incidente es incorrecto. Para empezar, hay una traducción defectuosa. Esta versión de la Biblia (KJV) traduce la palabra hebrea “na'ar” como niños, lo cual es una definición desacertada de la palabra. El significado explícito de la palabra hebrea "na'ar" es el de "un varón que aún no ha formado una familia". Se aplicó regularmente a los sirvientes y a los soldados. Podría aplicarse a los niños en algunos casos, pero se ha utilizado erróneamente en éste. La misma palabra, “na'ar,” se utiliza en Genesis 37:2 para describir a José cuando tenía diecisiete años, y luego en Génesis 41:12 cuando tenía 39. La misma palabra se utiliza de nuevo en 2 Samuel 14:21 para contarnos acerca de Absalón cuando tenía 29 años, y en 1 Reyes 3:7 para describir a Salomón a los 29. Para comparar, leamos la traducción que nos muestra la Nueva Biblia Americana Standard (NASB). Esta traducción es mucho más precisa:

     “23Luego subió de allí a Bethel; y mientras iba por el camino, unos jóvenes salieron de la ciudad y se burlaron de él y le dijeron: '¡sube, calvo! ¡sube, calvo! 24cuando miró detrás de él y los vio, los maldijo en el nombre del Señor. Entonces dos osas salieron del bosque y mutilaron a 42 de los jóvenes.”

      Felizmente, la Biblia NASB, citada arriba, se refiere correctamente a estos jóvenes como lo que son, adolescentes y adultos, lo cual cambia el sentido de los versículos. Ahora podemos examinar el contexto del pasaje para describir lo que pasó realmente. La verdadera historia no concuerda de ninguna manera con las afirmaciones de los escépticos. La primera pregunta que me viene a la mente es: ¿qué hacía Eliseo en Bethel? Las Escrituras nos dicen que su misión en Bethel era oponerse al Baalismo, y predicar la Palabra. Él estaba allí para lograr que la población de Bethel, que consistía principalmente de apóstatas e idólatras, abandonaran la vida de pecado y depravación en la cual estaban inmersos. El Profeta acababa de realizar el sorprendente milagro de potabilizar las aguas de Jericó que habían sido envenenadas (2 Reyes 2:20-22}. A partir de ahí, va a Bethel, con el fin de convertir a la mayoría de sus habitantes, los cuales estaban viviendo una existencia de idolatría y apostasía. Él tenía un interés especial en liberar a los jóvenes que estaban poseídos por Satanás, y adoctrinados por los sacerdotes de Baal.

     Los críticos de la Biblia ignoran la historia de los seguidores de Baal en Bethel, y de cómo trataban al pueblo de Dios, antes de la llegada de Eliseo. A pesar de su nombre ("Bethel" significa "casa de Dios"), la mayoría de los pobladores eran seguidores de Baal. Durante muchos años, la ciudad fue uno de los dos principales centros de adoración del ídolo pagano. Oseas, que dedicó su ministerio a la ciudad, después de la muerte de Eliseo, la llamaba una "ciudad de gran maldad" (Oseas 10:15). Estos adoradores de Baal realizaban regularmente actos homosexuales y muchas otras desviaciones. Peor aún, sacrificaban bebés a su dios pagano quemándolos vivos.

     Casi inmediatamente después de llegar a Bethel, el Profeta fue rodeado por una muchedumbre agresiva de jóvenes seguidores de Baal. Cientos de ellos le vociferaban insultos. Aunque los escépticos quisieran que creyéramos que los manifestantes eran niños muy pequeños y, por lo tanto, no eran responsables de lo que hacían, sabemos que eran jóvenes bien entrenados por los sacerdotes de Baal. Para entender lo ridícula que es la interpretación de los escépticos, trate de imaginar a cientos de niños de 4 años rodeando al profeta, y burlándose de él. De la traducción apropiada de la palabra “na’ar” y del contexto, podemos deducir que estos jóvenes eran adolescentes casi adultos que podían tener hasta 30 años de edad. Eran hombres jóvenes, y se comportaban como una pandilla. Lo más probable es que Eliseo fuera de la misma edad que sus agresores. Sabemos que no era un anciano porque la evidencia bíblica nos indica que vivió más de 50 años después de los eventos en Bethel.

     Siguiendo el contexto, los "niños" descritos en la KJV formaban parte de una multitud que podría haber matado al profeta. Estos manifestantes eran hombres jóvenes, posiblemente estudiantes de los sacerdotes del Baalismo, idólatras que fueron instruidos para manifestar su antagonismo a Eliseo, y evitar que demostrara sus poderes proféticos. Así, una muchedumbre agresiva, cientos de seguidores de Baal, se dedicaron a enfrentar al profeta de Dios, insultándolo desenfrenadamente. Estos jóvenes atacaron a Eliseo cuando todavía estaba cansado de su largo viaje. Los 42 manifestantes que fueron mutilados por las osas no eran niños inocentes; eran Baalistas detestables que al burlarse del profeta se estaban burlando de Dios. Sus órdenes eran impedir que Eliseo entrara a la ciudad, o sacarlo de ella. Estos seguidores del maligno fueron instruidos por los sacerdotes de Baal para que demostraran su desprecio por Dios al burlarse de Eliseo.

     Continuando la lógica del evento, ¿cuál es la explicación para que una pandilla de jóvenes inicie una protesta contra Eliseo justo después de un milagro de la magnitud del realizado por el profeta en Jericó? La esencia de los versículos 23 y 24 en 2 Reyes es que Eliseo, un instrumento de Dios, fue burlado y ridiculizado por una pandilla de jóvenes. Al rodear y atacar verbalmente a Eliseo, estos monaguillos de Baal demostraron intencionalmente que estaban preparados para usar la fuerza contra un indefenso profeta de Dios. Esta demostración fue organizada y ejecutada por los seguidores de Baal para expulsar al profeta lo más lejos posible de Bethel. Estaban decididos a obligarlo a salir de la ciudad, siguiendo instrucciones de sus entrenadores, los sacerdotes del ídolo pagano. La vida del profeta podría haber estado en peligro. No es difícil entender el comportamiento de estos jóvenes si consideramos que fueron inspirados por Satanás, adoctrinados por los sacerdotes de Baal, y bajo entrenamiento para convertirse en uno de ellos. Estos adolescentes estaban atacando no sólo a Eliseo, el hombre, sino que también estaban atacando el mensaje que predicaría. Independientemente de la personalidad del profeta, o de su apariencia física, él era un hombre de Dios con la misión de difundir las enseñanzas del Creador. Él estaba representando los ideales del Señor. Como resultado, los insultos fueron dirigidos al Creador. Podemos concluir, entonces, que se estaban burlando de Dios, o rechazando lo que Él estaba tratando de hacer a través de su Mensajero. Después del asombroso milagro que el Señor realizó a través de Eliseo en Jericó, Satanás estaba decidido a eliminar a su peor enemigo. El diablo de manera usual, por medio de sus estudiantes, ataca al Mensajero y al mensaje. Tenía que proteger su territorio.

     Estos ataques no sorprendieron a Eliseo. Al contrario, probablemente los esperaba. Los líderes siempre han tenido que lidiar con las faltas de respeto. Sin embargo, la mayor falta de respeto aquí es en relación a Dios. Esta es la razón por la cual el Señor decidió mostrarles que tenían que pagar un precio por sus amenazas y faltas de respeto. Este castigo fue el resultado de la frustración Divina. El Creador quería mostrarles a los habitantes de Bethel que debían tomar en serio a su profeta, Eliseo, quien, a pesar de que sabía que estaba luchando contra seguidores de Baal, se encontraba allí para bendecir, no para maldecir.

     Ahora, echemos un vistazo a la expresión: "sube, calvo". Esta exhortación tiene dos objetivos conscientes, ambos intencionalmente mal interpretados por los incrédulos. Se trata realmente de menospreciar al profeta para restarle valor; para disminuirlo ante los ojos de sus seguidores. "sube" ... "sube," no significa trepar o subir por el camino, significa "asciende," como afirmas que lo hizo Elías. Este fuerte abucheo implicaba que, si Eliseo era un profeta tan bueno como Elías, debía "subir" al cielo como él lo hizo. Mofarse del profeta en esa forma era una referencia sarcástica a la ascensión de Elías al cielo (2 Reyes 2:11-12). Similarmente, el epíteto "calvo", utilizado para describir al profeta, no tenía nada que ver con su apariencia física, o con burlarse de su calvicie. La expresión no significa mucho hoy en día, pero en aquel entonces era un término muy ofensivo utilizado para denigrar a Eliseo al describirlo como leproso, ya que estos tenían que afeitarse la cabeza por mandato de las autoridades.

     Otra pregunta sería ¿cuántos jóvenes formaban parte de la muchedumbre? Si consideramos que las osas que los dispersaron mutilaron a 42 de ellos, es razonable estimar una multitud de al menos 200 manifestantes. Este no era un grupito de niños inofensivos que se mofaban de un hombre por ser calvo. Más bien, fue una manifestación masiva de hombres jóvenes que se reunieron para burlarse, tal vez asesinar, a un profeta de Dios. El indefenso Eliseo se vio rodeado por un gran número de poseídos, seguro de que iba a morir. El profeta se dio cuenta de que su vida estaba amenazada, y decidió solicitar la ayuda del único que podía salvarlo de una muerte segura. Le pidió al Señor que lo protegiera de una pandilla de jóvenes hostiles listos para acabar con su vida. No podemos decir con certeza que la vida de Eliseo estaba en peligro ante las amenazas de estos jóvenes porque la Biblia no nos lo dice. Lo que si podemos hacer es especular que estos jóvenes, inspirados por Satanás, atacaron a un profeta indefenso de tal manera que Eliseo pensó que su vida podía estar llegando a su fin. Temiendo la muerte, el Profeta solicitó la ayuda del Altísimo, y el Señor respondió enviando dos osas para asustarlos; para enseñarles una lección. Como resultado, dos osas salieron del bosque y los mutilaron. Me imagino a estos jóvenes corriendo por sus vidas. Las osas solamente pudieron alcanzar a 42 de ellos, los cuales fueron mutilados, no asesinados. No conocemos la extensión de las heridas. La Biblia tampoco nos dice cómo maldijo a los jóvenes. No hay manera de conocer el contenido de la petición de Eliseo, pero no hay nada que indique que él ordenó a las osas mutilar a los 42 jóvenes. Lo que si podemos afirmar es que su solicitud de protección no tuvo nada que ver con su orgullo. Probablemente dijo algo como, "Señor, por favor, trátalos de acuerdo con lo que están haciendo." Sólo le pidió a Dios que protegiera su vida, la cual estaba a punto de terminar en manos de los detestables monaguillos de Baal. El envío de las osas para asustar y dispersar a la multitud tenía como propósito salvar la vida del Profeta. Al mismo tiempo, se enseñaba una lección acerca de las obligaciones religiosas contraídas por los habitantes de Bethel. Mientras dispersaban la multitud, las osas lograron alcanzar a 42 de los cientos de atacantes, la mayoría de los cuales huyeron de la zona y se pusieron a salvo, ilesos.

     Debería estar claro que Dios sólo quería hacerles conocer las consecuencias de su desobediencia y apostasía. Dios envió a las osas para asustar a los jóvenes enviados por los sacerdotes de Baal. Este castigo, horroriza a los críticos de la Biblia, quienes no consideran la apostasía e idolatría de los habitantes de Bethel, ni la horrible muerte de los miles de niños quemados como sacrificio al sanguinario ídolo pagano. Tampoco toman en cuenta lo que le habría ocurrido al Profeta si Dios no hubiera enviado a las osas para asustar a los seguidores de Baal. La intervención de las osas salvó la vida de Eliseo. Este es sólo un caso de defensa propia de un hombre que no era belicoso en absoluto. Por el contrario, la evidencia bíblica sugiere que Eliseo era un hombre justo, decente y pacífico. Es importante notar que la reacción del Profeta fue muy humana. En otras circunstancias, podría haber ignorado las acciones de sus atacantes, pero estaba rodeado. No podía devolverse y correr; mucho menos discutir con ellos, o correr detrás de ellos. Hizo lo mismo que su predecesor Elías. Vio a estos jóvenes endurecidos, rebeldes, insensibles, candidatos imposibles de corregir, que simplemente los entregó al Señor. Actuó de acuerdo a las escrituras; puso la situación en manos de Dios y pidió su ayuda. Sin comprometer su mensaje, los maldijo en el nombre del Señor. Es importante que tengamos en cuenta que Eliseo no envió a las osas; Dios lo hizo. Al ordenar el susto de estos seguidores de Baal, el castigo Divino se ajustó precisamente a las ofensas cometidas. La intensidad del castigo de Dios se relacionó directamente con el grado y crueldad de los crímenes cometidos por los seguidores de Baal. La depravación conductual, el desprecio intencional de un Mensajero de Dios, y su posible asesinato, los hizo candidatos para recibir un castigo severo. La intensidad del castigo Divino fue directamente proporcional a la gravedad de las ofensas cometidas por los acólitos de Baal.

     Creo haber demostrado que Eliseo actuó en defensa propia cuando tuvo que defenderse de una muchedumbre de jóvenes agresivos dispuestos a causarle un daño fatal. Este siervo del Señor era un hombre justo y pacífico, tal como lo evidenciaban sus acciones, pero él sabía que la multitud que intentó matarlo, controlada por Satanás, solo trataba de mantener a Dios fuera de Bethel. La intención del Creador, por su parte, era demostrar que tratar de hacerle daño a uno de sus mensajeros no quedaría impune. Cualquier intento de perjudicar al Profeta, era una ofensa directa para ahuyentar a Dios. El llamamiento de Eliseo a su Dios causó una acción decisiva por parte del Creador. El envío de las osas, para asustar y dispersar a la multitud, terminó mutilando a 42 jóvenes. Fue un recordatorio de que atacar a un mensajero de Dios implica serias consecuencias. Cualquiera pensaría que un castigo tan severo infundiría miedo en los corazones de los habitantes de Bethel. Pero no – continuaron transitando los caminos de la idolatría, de sus perversiones sexuales, y practicando sus sacrificios infantiles. Los practicantes del Baalismo en Bethel y zonas aledañas siguieron ejecutando sus obras diabólicas durante muchos años más.

     Por ahora, debe ser evidente que Dios no odia a los niños. Él es un Dios justo que castiga los pecados de la humanidad. Lo que el Señor quiere advertirnos es que si desobedecemos sus reglas, el castigo será inminente. Sucederá cuando tengamos que enfrentarlo en nuestro paso hacia la eternidad. La Biblia no puede convertirnos mágicamente en una buena persona; pero puede guiarnos para que seamos mañana un poco mejor que lo que somos hoy.

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