MASACRE DE LOS INOCENTES



Herodes el Grande, rey de Judea, ganó el apelativo "Grande" porque, durante su reinado, completó grandes proyectos de construcción, incluyendo las ciudades de Cesárea y Samaria, construyó el nuevo templo en Jerusalén, fue un diplomático extraordinario, y reinó durante más de 37 años. La mayoría de la gente no sabe mucho sobre estos logros. El legado que dejó, el evento por el que lo recordamos, es la Masacre de los Inocentes, un acontecimiento que la mayoría de los historiadores duda que haya sucedido. Sólo uno de los evangelistas (Mateo Capítulo 2) narró el incidente. Herodes ordena a sus hombres que maten a todos los bebés menores de dos años, nacidos en Belén y sus alrededores, para eliminar la posibilidad de que un nuevo rey de los judíos lo reemplace.


Michael Grant, un biógrafo moderno de Herodes, descarta la historia de Matthew como un invento; la clasificó como mito o folclore. En mi libro – María Magdalena: La Esposa de Jesucristo – Alice McCallum, quien afirma que era María Magdalena, casada con Jesús en una vida pasada, está segura de que el acontecimiento no ocurrió en los tiempos de Jesús, sino como una historia contada por sus padres sobre un faraón egipcio que ordenó el asesinato de todos los varones hebreos en el momento de su nacimiento.


A pesar de estas opiniones adversas, voy a sostener la posición de que el evento si ocurrió, incluso si el único relato escrito de la masacre es el que Mateo nos proporcionó. Comencé a escribir este post como un escéptico; ahora, después de examinar, objetiva e intelectualmente, el Evangelio de Mateo, soy un firme creyente en su relato (Mateo Capítulo 2). Encontré razones convincentes por las que la Masacre de los Inocentes es una historia auténtica de lo que sucedió en Belén en esa desafortunada noche. La masacre no fue grande, pero fue muy importante para Mateo porque involucró a Jesús. Mateo es un biógrafo, dedicado a escribir sobre hechos, no rumores o leyendas. El único requisito previo para que la historia tenga sentido es que creas en la existencia de Dios y en Su poder para realizar milagros y producir eventos sobrenaturales. Si eres ateo o no crees en lo sobrenatural, entonces esta versión de lo que sucedió no te satisfará.


Antes de contarles lo que creo que sucedió, echemos un vistazo rápido a los personajes principales de la historia: Belén, Herodes, Josefo, Mateo, José y Dios.


Belén: Al 12 de agosto de 2018, Belén tenía una población de menos de 30.000 habitantes. El análisis estadístico indica que Belén era un pequeño pueblo de entre 200-300 residentes en el momento del nacimiento de Jesús. Este hecho elimina la afirmación de "Herodes el Grande", un documental de Timeline, que al inicio de la narrativa afirma que los hombres de Herodes asesinaron a "miles" de niños. Mucho más absurdas son las especulaciones de la Liturgia Bizantina (14.000), la Lista Siria de Santos (64.000) y las fuentes coptas que estiman el número de niños asesinados en unos 144.000. Como si no fuera suficiente, los artistas de vez en cuando han representado la masacre mostrando un gran número de cuerpos de niños desnudos y mucha sangre. Compare esos números con los más realistas sugeridos por la Enciclopedia Católica de entre 6 y 20 bebés.


Herodes: Nacido en el 73 a. C., murió en el 4 a. C. Se convirtió en rey en el año 40 a. C. cuando tenía 33 años. Tuvo diez esposas. Es el único hombre conocido que se resistió a ser seducido por Cleopatra, la mujer más deseable del mundo. Durante sus 37 años de reinado, ordenó la ejecución de una de sus esposas (Marianne), de su cuñado (Aristóbulo), de tres de sus hijos (Antiparte, Alejandro y Aristóbulo), y todos aquellos a quienes percibió que representaban una amenaza para su futuro político. Logró mantener su reino basado en dos premisas: una, por medio de regalos cuando su adversario era superior a él; y dos, asesinándolos cuando eran inferiores. En sus últimos años, se volvió loco; ordenó ejecuciones masivas de sus enemigos políticos. Los expertos médicos creen que fue el resultado del Trastorno Paranoico de la Personalidad.


Josefo: Nacido en el 37 d. C. – Murió en el 100 d.C. Autor de la obra Antigüedades de los Judíos, publicado en el año 94 d.C. Era judío. Se convirtió en ciudadano romano, adoptó el nombre de Flavio para honrar a sus mecenas, la dinastía Flavia, quienes le asignaron una pensión generosa que le permitió vivir en medio de lujos hasta su muerte ocurrida unos años después de la publicación de sus "Antiguedades". Henry Davis, un distinguido historiador, escribió un interesante artículo en 2019 donde disputa la mera existencia de Josefo.


Mateo: Nacido en Capernaum pocos años después de ocurrida la masacre – Murió alrededor del 75 d.C. en Heliópolis. Fue testigo de la Ascensión de Jesús. Autor del Evangelio de Mateo, escrito a mediados de los años 50. Fue recaudador de impuestos antes de convertirse en discípulo, Apóstol, y biógrafo de Jesús.


José: Padrastro de Jesús. Los cristianos creen que, siguiendo las instrucciones de Dios, aceptó la concepción divina de Jesús en María. Cuidó del niño hasta que tenía al menos 12 años de edad.


Dios: Como requisito previo para entender la historia contada por Mateo, los lectores deben creer en la existencia de Dios y en Su poder para producir eventos sobrenaturales.


La historia de Mateo comienza cuando Jesús nace en Belén (Casa del Pan en hebreo), el lugar de nacimiento del rey David y los antepasados de José (Lucas 2:1-7). El relato no dice que Nuestro Salvador haya nacido en un pesebre, rodeado de animales domésticos. El evangelista habla de "hombres sabios" de Oriente, sin mencionar sus países. Contrariamente a la creencia popular, Mateo no especificó cuántos, pero seguramente sabía que eran astrólogos e intérpretes de sueños capaces de entender las profecías. Nos dice que vinieron a Jerusalén para preguntar sobre el lugar de nacimiento de un niño que llegaría a ser Rey de los Judíos. Los Reyes Magos, como comúnmente se les llama, quieren adorar a Jesús, pero son extranjeros que tal vez no sabían dónde estaba Belén. Los escribas de Herodes sabían exactamente dónde estaba, pero no les importaba; ellos ya tenían un Rey de los Judíos. La falta de conocimiento de los sabios es creíble porque no eran teólogos; la falta de interés de los escribas también es plausible porque ya tenían su "rey". Acontecimientos sobrenaturales rodearon el viaje de los Magos, incluyendo una estrella guía que los llevó a Jerusalén y Belén. No debemos sorprendernos, ni los Reyes Magos tampoco, al descubrir que una estrella guía celebrara el nacimiento de Jesús (Números 24:17), o que ángeles instruyeron a pastores para que fueran a Belén (Lucas 2:15). Sabían que esta estrella guía no era un fenómeno natural ya que las estrellas no actúan de forma tan extraña. Estoy seguro de que Mateo reconoció a la estrella como lo que era, una manifestación divina del poder de Dios. La historia de Mateo tiene sentido si eres cristiano porque crees en Dios, milagros y eventos sobrenaturales. Si eres ateo, el evento no sucedió porque no crees en Dios ni en Su poder.


Estos Reyes Magos eran expertos en el estudio de las estrellas. Ellos conocían la profecía; una estrella mágica señalaría el nacimiento del Mesías. Este es el mismo tipo de acontecimiento sobrenatural donde una "luz" guio la huida de los israelitas de Egipto (Éxodo 16:21). Mientras están en Jerusalén, los Magos le piden a Herodes el Grande el paradero del recién nacido futuro Rey de los Judíos. El Rey consulta a sus escribas, astrólogos y oráculos para que le indiquen el lugar exacto del nacimiento de Cristo. Sus consejeros le dijeron que la profecía dice que el niño nacerá en Belén. Mateo entra en esos detalles para decirnos que Jesús estaba cumpliendo una profecía (Micah 5:2). Siguiendo las recomendaciones de sus escribas, Herodes envió a los Reyes Magos a Belén para localizar al niño y regresar a Jerusalén para informarle. Los Reyes Magos deseaban adorar a Jesús genuinamente; las intenciones de Herodes, por otro lado, eran diabólicas. Una vez más, la estrella mágica guio a los Magos durante el corto viaje a la pequeña aldea, que en ese momento tenía unos 250 habitantes. La estrella se detuvo directamente sobre la casa donde se había mudado la familia. Para cuando los Reyes Magos llegaron a su destino, el bebé ya tenía cerca de dos años de edad. Procedieron a adorar al niño y a presentarle los regalos que le trajeron: oro, incienso y mirra. Después de que entregaron sus ofrendas, Dios les advirtió, en un sueño, que no debían informar a Herodes porque el Rey los había engañado con el único propósito de encontrar al niño para eliminar la amenaza potencial que representaba. A pesar de haberle dado su palabra a Herodes, los Reyes Magos partieron por una ruta diferente para evitar verlo de nuevo. Parece evidente que una entidad sobrenatural contribuyó a la decisión tomada por los Magos. De no haber intervenido Dios, ¿cómo supieron acerca de los planes de Herodes?


Ahora, hágase las siguientes preguntas: ¿Tiene Dios el poder de hacer que una estrella guíe a estos sabios desde Asia hasta Israel? ¿Es Herodes un hombre capaz de engañar a alguien y ordenar la ejecución de un niño inocente? Si respondes estas preguntas positivamente, la historia de Mateo es creíble. Dios tiene el poder de hacer eso y más. La personalidad y el carácter de Herodes encajan perfectamente en el relato. Para Herodes, este niño desafiaría su autoridad como Rey de los Judíos; así que decidió eliminarlo de una vez por todas. Muestra su paranoia, ira y crueldad, ordenando el asesinato de todos los bebés menores de dos años en Belén.


Entonces – continúa Mateo – un ángel del Señor se le apareció a José en un sueño, aconsejándole que saliera de Belén inmediatamente, y huyera a Egipto porque Herodes habría enviado a sus hombres a buscar al niño para matarlo. El ángel también le dijo a José que se quedara en Egipto hasta que fuera seguro regresar. Una vez más, Dios intervino; si no, ¿cómo podrían José y los sabios, saber acerca de la inminente llegada de los hombres de Herodes? Por medio de Su ángel, la intervención de Dios salvó la vida de Jesús, destinado a morir en una fecha futura que sólo su Padre conocía. Cuando Herodes se enteró de que los Reyes Magos se fueron a sus países sin informarle sobre el paradero del niño, se molestó mucho y ordenó la muerte de todos los niños menores de dos años, nacidos en Belén y sus alrededores. El Rey decidió la edad de los niños basándose en la información que recibió de los Reyes Magos; sobre todo cuando vieron a la estrella anunciando el nacimiento de Jesús. Además, no sabe quién es el nuevo "Rey de los Judíos". Ni siquiera sabe el nombre del niño. Sus escribas le hablaron de Cristo, no de Jesús.


Los académicos pueden debatir si este evento es histórico o no; lo que quiero señalar es que es consistente con todo lo que sabemos sobre Herodes. Aunque Josefo, para mantener su vida de lujos, dependía de escribir historias agradables a los romanos, registra que la personalidad paranoica de Herodes se corresponde perfectamente con un acto tan cruel y despiadado. Mateo nos dice que Herodes se molestó al descubrir que los profetas predijeron que este bebé saldría de Belén (Mica 5:2). Hay muchos relatos extra-bíblicos del comportamiento paranoico de Herodes con respecto a cualquier amenaza a su poder político. Así que el relato de Mateo es muy creíble. En su obra más importante, Antigüedades de los Judíos, Josefo reporta que Herodes estaba dispuesto a matar a cualquiera, incluyendo a su esposa e hijos, a quienes percibiera como enemigos o una amenaza para su reinado (Antigüedades 15.7.5–6 y 16.11.7). Seamos claros; este es un hombre cruel que, debido a que está obsesionado con mantener el poder y sospecha que este niño podría usurpar su trono, no dudaría en matar a niños inocentes con tal de eliminar al que representa una amenaza. Aquí, Mateo está confirmando otra profecía (Jeremías 31:15). El temor de que hubiera nacido un rival, un niño destinado a ser el próximo Rey de los Judíos, embargó a Herodes; aun cuando no viviría lo suficiente para ver al niño Jesús crecer hasta la edad adulta. La brutalidad de Herodes es legendaria. Sus acciones son consistentes con su carácter. Mató a todos aquellos sospechosos de ser una amenaza a su autoridad. Macrobio (395-423) en su obra, Saturnales, le dijo a su audiencia que el emperador Augusto, hablando de Herodes, dijo que era “mejor ser el cerdo del rey que uno de sus hijos.” La primera referencia extra-cristiana de la masacre fue publicada por Macrobio 400 años después del evento. Por lo tanto, el acto de asesinar a estos niños encaja perfectamente con la personalidad de Herodes. El curso de los acontecimientos valida la verdad de la historia contada por Mateo. Sólo los ateos y los incrédulos lo dudarán.


Fiel a su palabra, el ángel se apareció de nuevo a José para decirle que Herodes había muerto (4 a. C.) y que era seguro regresar a Israel con su esposa y su hijo. También estaba cumpliendo la profecía (Oseas 11:1). Cuando José se enteró de que el hijo de Herodes, Archelao, heredó esa parte del reino, que incluía a Judea, se percató de que el nuevo rey era tan cruel, si no más, que su padre. Archelao probablemente estaría buscando terminar el trabajo que su padre no completó. Así, en lugar de regresar a Belén, la familia decidió establecerse en Nazaret, un pueblo cercano a Belén, con no más de 150 habitantes. La lógica de la acción tomada por la Sagrada Familia de regresar a Nazaret en lugar de Belén es innegable.


La pregunta que tenemos frente a nosotros es la siguiente: ¿Ocurrió la masacre? Cuando se examina el evento objetivamente, no es difícil creer que sucedió. Vamos a responder desde la perspectiva de Mateo. Su evangelio sobre la Masacre de los Inocentes parece un acontecimiento plausible, donde participaron personas reales. Informar de este acontecimiento fue significativo para Mateo por dos razones: una, él era judío, y dos, todo se relacionaba con Jesús. Nunca sabremos cuántos bebés murieron esa noche, pero estoy seguro de que el Evangelio de Mateo nos relata un evento real donde los hombres de Herodes masacraron a niños inocentes. Herodes tenía una reputación terrible como un tirano cruel y despreciable; Mateo no necesitaba calumniarlo. No hay nada ficticio en la descripción que Mateo hace de este malvado rey. Describió el acontecimiento tal como lo entendió. Mateo no está hablando de que Herodes ordenó el asesinato de todos los bebés menores de dos años en Judea o en el mundo. Limitó la masacre a Belén. La aldea, para esa época, tenía menos de 300 habitantes, lo cual nos dice que la cantidad de bebés menores de dos años estaría entre 6 y 12, no los miles reportados por documentalistas mal informados y fanáticos. Un niño asesinado es demasiado, pero la limitada dimensión de la masacre hace que la historia de Mateo sea mucho más creíble. Estoy convencido que Mateo era un hombre honorable que no mintió sobre los acontecimientos de esa desafortunada noche en Belén. Como autor religioso, estaba escribiendo una biografía de Jesucristo para sus contemporáneos. Quería proyectar las realidades de su admirado maestro y líder. Escribió lo que pensaba que era esencial para los seguidores de su Maestro. Quería incluir su nacimiento, infancia y detalles de su vida como predicador. La Masacre de los Inocentes no es el único acontecimiento en la vida de Jesús reportado por Mateo. El Evangelio de Mateo cubre todos los acontecimientos principales en la vida de Jesús, sus enseñanzas, los discípulos que reclutó, su juicio, muerte y resurrección. Marcos, Lucas y Juan también reportan la mayoría de estos eventos. Mateo está especialmente interesado en la familia de Jesús y en la primera infancia. Está escribiendo como biógrafo; no hay razón para que quiera insertar un evento ficticio en su narrativa. No hay razones para que quisiera documentar eventos que no ocurrieron. Mateo dice que la Masacre de los Inocentes revela el cumplimiento de una profecía del Antiguo Testamento (Jeremías 31:15). Si no ocurrió, ¿por qué afirmar que fue el cumplimiento de una profecía? Piense por un momento en lo difícil que es imaginar una profecía del Antiguo Testamente cumplida por un evento que no ocurrió. Tiene que ser un relato auténtico de un evento real. Mateo es un biógrafo, que escribe sobre hechos, no rumores o leyendas. Si sus lectores descubrieran que estaba escribiendo mentiras, exageración y eventos ficticios, lo habrían insultado y desacreditado de una manera tan viciosa que, como escritor de su evangelio, habría ido a parar a los rincones más oscuros de la historia religiosa. ¿Por qué introduciría una mentira escandalosa sobre una masacre inventada, a sabiendas que estaba destruyendo la credibilidad de su relato sobre la biografía del hombre que quería alabar más que a nadie? Como biógrafo, Mateo sabía el efecto que tendría la inserción de una mentira deliberada en su reporte de lo sucedido. Si la Masacre de los Inocentes es una historia ficticia, entonces todo lo demás sobre la vida de Jesús también debe ser falso. Hasta la existencia de Nuestro Salvador podría ser cuestionada si tomamos en serio cualquiera de los argumentos de los incrédulos.


La mayoría de los historiadores y teólogos afirman que Josefo, como historiador, es una fuente confiable de información sobre su tiempo. Para validar su afirmación de que la masacre no ocurrió, los escépticos y los ateos afirman que es un mito porque Josefo no mencionó la Masacre de los Inocentes en su notable libro Antigüedades de los Judíos. Agregan que los asesinatos de Herodes eran tan bien conocidos que Josefo tendría que haber escrito al respecto, y no lo hizo. Por lo tanto, concluyen, la masacre nunca ocurrió. Esta falsa "evidencia" no es suficiente para probar que Mateo inventó intencionalmente la historia. Para convencerme de que la historia es un invento, como dicen algunos críticos, tienen que mostrarme pruebas positivas de que el evangelista mintió intencionalmente sobre la masacre. Excepto por el Evangelio de Juan, los evangelios son más antiguos que las Antigüedades de los Judíos de Josefo, pero Josefo obtiene más credibilidad que los escritores del Evangelio. Los incrédulos, convenientemente, no mencionan que Josefo no conoció ni a Herodes ni a Jesús. Publicó su obra en el 94 d. C.; 98 años después de la muerte de Herodes y unos 62 después de la de Jesús.


En cuanto a por qué no reportó la masacre, su indiferencia es comprensible. Lo primero que debemos considerar es que Josefo estaba presionado a escribir un libro favorable a sus mecenas, los romanos. Su decisión como autor tiene sentido porque la dinastía Flavia (adoptó el nombre de Flavio Josefo) le asignó una buena pensión para que viviera cómodamente el resto de su vida. Herodes era el rey más grande del Imperio Romano y eso justifica que escribiera mucho sobre Herodes, y poco sobre Jesús. Además, en el momento del nacimiento de Jesús, el infanticidio no era moralmente abominable, ni castigado legalmente, en el Imperio Romano. Consideró que la eliminación de menos de una docena de bebés, ocurrida unos cien años antes de que escribiera su obra más importante no tuvo gran interés. El evento era tan insignificante que no tenía cabida en su gran obra. En consecuencia, aun cuando hubiera tenido conocimiento de la masacre, Josefo pudo haberla considerado un acontecimiento aislado e insignificante. El sacrificio de menos de una docena de bebés en una pequeña aldea de Judea fue una historia tan menor que decidió no incluirla en su obra.


Las evidencias nos han llevado a concluir que el relato de Mateo es auténtico, incluso si Josefo lo consideró demasiado insignificante como para incluirlo en sus Antigüedades. Para mí, la Masacre de los Inocentes fue una consecuencia del deseo extremo de Herodes de permanecer en el poder, lo que produjo a un hombre capaz de hacer cualquier cosa para mantenerse en control. Estaba tan obsesionado con esta idea que vivía con el temor de ser destituido y esa inseguridad le hacía desconfiar de todo el mundo. No podía permitir que alguien que pudiera convertirse en un rival a su poder se mantuviera con vida. Esta masacre fue otro de los muchos actos brutales de Herodes. El relato de Mateo tiene sentido porque se corresponde con el reinado de terror de Herodes el Grande, y es creíble porque habla de los temores de Herodes junto con sus inclinaciones asesinas.

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