LA MISERICORDIA Y EL PERDÓN DIVINOS IV 14 Marzo 2021

Actualizado: abr 27


Para aquellos que no pueden creer lo que escribí en publicaciones anteriores, permítanme decirles de nuevo que documento todos los eventos reportados aquí, citando capítulos y versículos para que ustedes los revisen en su Biblia. La mayoría de las masacres, asesinatos y otras ejecuciones cometidas u ordenadas por mandatos divinos pueden justificarse; Dios lo hizo por alguna razón. Sin embargo, hay una pequeña porción de ellos que no pueden justificarse en términos humanos. Entiendo que Dios tuvo Sus razones para actuar de esa manera; obviamente, Sus diseños no pueden ser conocidos, y mucho menos comprendidos. Permítanme seguir mostrando lo que la Biblia enseña sin pretender juzgar o entender las razones detrás de las decisiones de Dios. Si Dios nos está enseñando una lección cometiendo estos crímenes, es una que yo no aproveché porque no entendí por qué hizo lo que hizo.


La Masacre de Jerusalén: La Biblia no dice mucho sobre esta masacre. Sólo que los miembros de la tribu de Judá, designados por Dios, lucharon contra Jerusalén y ganaron. Mataron a todos y prendieron fuego a la ciudad (Jueces 1:8).


Cinco Masacres en una: Siguiendo los mandatos de Dios, los designados "hijos de Judá" continuaron su matanza obliterando varios reinos a la vez (Jueces 1:10-25). Entre las ciudades destruidas había tres en Hebrón, una en Zephath, y otra en Bethel (Jueces 1-10; 1:17; 1:22-25).


Dios vendió Su ejército a Mesopotamia: ¿Por qué esa gente no aprende las lecciones? A pesar de haber sido testigos de tantas personas castigadas por Dios, no fue suficiente para los soldados israelitas; decidieron adorar a Baal (Jueces 3:7). A Dios no le gustó eso y los castigó vendiéndolos como esclavos a Chushanrishathaim, el rey de Mesopotamia (Jueces 3:8a). Le sirvieron al rey durante ocho años hasta que Dios escuchó sus oraciones y envió a Othoniel a liberarlos (Jueces 3:8b-9). Othoniel fue a la guerra con Chushanrishathaim y derrotó al rey, matando a muchos de sus soldados (Jueces 3:10b).


Dios apuñaló a Eglon hasta que sus heces salieron por la herida: Los hijos de Israel traicionaron de nuevo a Dios y fueron vendidos como esclavos a Eglon, rey de Moab, a quien sirvieron durante dieciocho años hasta que clamaron pidiendo misericordia (Jueces 3:12-15). Dios envió a Ehud, un zurdo, con un regalo para Eglon. El regalo de Dios fue un cuchillo de dos filos que Ehud insertó en el vientre de Eglon hasta que sus heces salieron por la herida (Jueces 3:16-22).


Dios mata a 10.000 Moabitas: Después de matar a Eglon, Ehud reunió a los hijos de Israel soplando una trompeta (Jueces 3:26-27). El recién formado ejército israelita siguió a Ehud, y con la ayuda de Dios, mataron a 10.000 moabitas asegurándose que "ningún hombre escapara" (Jueces 3:28-29).


600 Filisteos asesinados con una quijada: La historia que nos cuenta la Biblia trata sobre Shamgar, que mató a 600 filisteos con una quijada de buey. Sin la ayuda de Dios, esta sería una hazaña imposible; también salvó a Israel (Jueces 3:31). Aunque descrito como un evento noble, todavía estoy tratando de averiguar si un hombre puede matar a 600 con una quijada de buey.


La Masacre de los Cananeos: Esta masacre fue similar a muchas otras. Los israelitas traicionaron a Dios de nuevo (Jueces 4:1), el Señor los vendió a la esclavitud a Jabin (Jueces 4:2), cuyo capitán era Sisera. Los israelitas claman al Señor pidiendo ayuda, y Él desconcertó a Sisera y mató a todos sus hombres (Jueces 4:15-16). Para hacer el trabajo, Deborah, la líder femenina de los israelitas después de la muerte de Ehud, siguiendo instrucciones divinas, convocó y envió a Barack (nada que ver con Obama) con 10.000 soldados para derrotar a Sisera (Jueces 4:6-7). Cobardemente, Barack le dijo que iría si ella iba con él (Jueces 4:8).


Sabiendo que Dios estaba de su lado, Deborah fue con Barack, y juntos desconcertaron a Sisera y mataron a todos sus soldados, dejando a nadie vivo para contar la historia (Jueces 4:15-16), excepto Sisera; que de alguna manera escapó; no por mucho tiempo, ¡sin embargo! Jael mató a un hombre dormido: Siguiendo las instrucciones de Dios (Jueces 4:9), lo hizo insertando una estaca de tienda a través del cráneo del hombre. El hombre era Sisera, quien escapó de la masacre anterior. Jael era la esposa de Heber, un aliado de los cananeos. El Señor hizo que Jael le diera la bienvenida a Sisera en su tienda, le preparó una cama y le dio a tomar leche hasta que se quedó profundamente dormido (Jueces 4:18-19). Luego, con mucho cuidado, tomó una estaca y un martillo y le atravesó la cabeza, matándolo instantáneamente (Jueces 4:21).


Todos contra todos: Extenderé mis comentarios más de lo habitual porque esta es una extraña batalla, donde el Señor puso la espada de cada hombre en contra de sus semejantes.


Un ángel se le apareció a Gedeón, dirigiéndose a él como un hombre de gran valor (Jueces 6:12). Inmediatamente después, Dios se unió a ellos para decirle a Gedeón que lo eligió para exterminar a los midianitas (Jueces 6:14-16). Gedeón no les creyó ni a Dios ni al ángel y fue a matar una cabra para comerla acompañada de pasteles sin levadura; el ángel le incineró la cabra y los pasteles; las llamas los consumieron instantáneamente (Jueces 6:19-21). Gedeón, aún dudoso, colocó algo de lana en el suelo y le pidió a Dios que la mojara, lo que Dios hizo enseguida (Jueces 6:36-37). Aún no satisfecho, Gedeón le pidió a Dios que secara la lana y mojara el suelo a su alrededor (Jueces 6:39) lo cual Dios ejecutó de inmediato. Nuestro Señor, en una señal de justicia, decidió que el ejército israelita era demasiado grande para enviarlos a destruir a los midianitas, por lo que hizo que los israelitas se rebelaran contra Él y, de esa forma, justificar la muerte de 22.000 de ellos, dejando sólo 10.000 para matar a los midianitas (Jueces 7:3). Todavía les parecieron demasiados, así que Dios le dijo a Gedeón que seleccionara a los mejores soldados enviándolos a beber agua y eligiendo sólo a los que tomaron el agua "lamiendo como un perro". De los 10.000, sólo 300 lamieron el agua. Ellos fueron los elegidos para ir a luchar contra los midianitas (Jueces 7:5-7). Debo mencionar que, en los tiempos de Moisés, 200 años antes, Dios exterminó a los midianitas; ahora eran multitudes "sin número" como “saltamontes” (Jueces 7:12). Les dije que la historia era extraña.


La estrategia diseñada por Dios para destruir a los midianitas era bastante simple. Gedeón le dio a cada soldado una trompeta y una lámpara de aceite; cuando soplaron las trompetas, los midianitas se mataron los unos a los otros con sus propias espadas (Jueces 7:22). La Biblia nos dice que 120.000 hombres se mataron entre sí (Jueces 8:10). Recomiendo encarecidamente que leas todo el capítulo; su lectura es más interesante que cualquier película de acción.


Mil hombres mueren quemados: Gedeón tenía muchas esposas y concubinas, lo que dificultaba decidir quién se haría cargo de todo a su muerte. Abimelech, uno de los hijos de sus concubinas (Jueces 8:30-31), lo hizo fácil matando a sus 70 hermanos, excepto al más joven, Jotham, que se escapó (Jueces 9:4-5). Abimelech se convirtió en el primer rey de Israel, pero no por mucho tiempo porque Dios no estaba contento con cómo obtuvo su realeza y envió un "espíritu maligno" para castigarlo por el asesinato de sus hermanos, lo que hizo utilizando a una mujer que, lanzando una piedra, aplastó la cabeza de Abimelech. Al no querer morir asesinado por una mujer, Abimelech instruyó a uno de sus hombres que lo matara (Jueces 9:56-57).


La masacre de 20.000 Amonitas: La historia se repite; El modus operandi de Dios es predecible: Encuentra a los israelitas haciendo algo que no le gusta; los vende como esclavos; le ruegan a Dios que los libere; Dios mata a todos los que los compraron. Parece como si los que escribieron las historias copiaran unas de otras o, peor aún, que una persona las escribiera todas. En este caso, inspirado por Dios, el mendigo fue Jephthah, quien pidió ayuda a Dios para masacrar a los amonitas y liberar a los israelitas (Jueces 11:29-31). Como ofrenda por Su ayuda, Jephthah sacrificaría a la primera persona que lo felicitara. Jephthah destruyó 20 ciudades y masacró a todos sus habitantes (Jueces 11:29-39).


La muerte de la hija de Jephthah: Como probablemente adivinaste, la primera persona en saludar a Jephthah fue su hija (Jueces 11;34). Cuando vio a su hija, lloró y se rompió la ropa porque sabía que no podía violar la promesa a Dios (Jueces 11:35). La hija de Jephthah, sin nombre en la Biblia, estuvo de acuerdo con su padre en que ella sería la ofrenda prometida (Jueces 11:36). Jephthah cumplió su promesa, y la ofrenda complació a Dios (Jueces 11:39).


42,000 fallaron la prueba de Dios y murieron: Los Efraíes protestaron porque no fueron invitados a masacrar a los amonitas (Jueces 12:1a) y amenazaron con incendiar la casa de Jephthah (Jueces 12:1b). Jephthah defendió su posición diciéndole a Dios que los invitó a la masacre, y que no llegaron cuando se les llamó (Jueces 12:2-3). Siguiendo las instrucciones inspiradas por Dios, Jephthah reunió a un ejército comandado por Gilead para derrotar a los Efraíes (Jueces 12:4a), lo que hicieron matando a la mayoría de ellos (Jueces 12:4b). Muchos de ellos intentaron escapar cruzando el río Jordán, ya custodiado por los hombres de Gilean (Jueces 12:5a). Cuando un Efraín llegaba al cruce, se le pedía que pronunciara la palabra "shibboleth", que los Efraíes no podían hacer (jueces 12:5b-6a). Si no pronunciaban la palabra correctamente, los mataban en el acto (Jueces 12:6b). 42.000 Efraíes murieron de esta manera (Jueces 12:6c).


Les pido disculpas por extender esta publicación más de lo que supuse. Esta es la cuarta parte de la serie sobre la misericordia y el perdón de Dios. La mayoría de ustedes querían que continuara hasta el final. Lo que no se es cuantas partes más serán necesarias para terminar el trabajo. Como antes, me gustaría escuchar sus opiniones sobre si debo seguir adelante o si es hora de detener este esfuerzo y regresar a otros temas. Además, como algunos indicaron, ¿debemos explicar en contexto cada uno de los acontecimientos para aclarar las posibles razones de las acciones de Dios?

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