LA MISERICORDIA Y EL PERDÓN DIVINOS 21 Enero 2021

Actualizado: ene 22



Desde el principio de los tiempos, miles de millones de personas vivieron y murieron sin haber conocido a Jesús o a Su Padre. Muchas personas vivas ignoran al Dios que creó el universo. El mismo Dios que mató a millones de personas cuyas acciones, o personalidades, no le gustaban. Incluso decidió hacer que Su hijo sufriera las indignidades de la crucifixión para salvarnos a todos de un pecado que no cometimos; Adán y Eva lo hicieron. Dios creó a los humanos a su imagen y semejanza (Génesis 1:26-28), y los consideró "muy buenos". Al mismo tiempo, el Creador anticipó nuestros pecados futuros y diseñó un plan para salvarnos. Está claro para los creyentes que Dios conoce nuestros pensamientos, incluso nuestras intenciones. Sabía que seríamos susceptibles al pecado en nuestra vida cotidiana porque el pecado es parte de nuestra naturaleza; es lo que nos separa de Dios. Sin Su misericordia y perdón, nuestro futuro es una condena eterna. Sin embargo, nos perdonó porque éramos Su creación. Decidió entonces que enviaría a Su Hijo Jesucristo para salvar a todos aquellos que confiesen sus pecados y lo declaren como su Salvador. El sacrificio de Jesús nos concedió el perdón de Dios. Además, nuestro Señor misericordioso e indulgente tiene cosas maravillosas reservadas para nosotros en la eternidad. Para los creyentes, no hay duda; Nuestro Padre nos perdonó. Las Escrituras son inequívocas, Cristo sufrió y murió para llevarnos a Dios (1 Pedro 3:18), y Su perdón nos dio la vida (Juan 10:10). Jesús fue quien completó el plan de Dios para el perdón; en la cruz.


Las acciones de Dios son incognoscibles; no es posible discernir por qué castigó a Su creación, incluyendo animales y objetos. Tener el sacrificio de Jesús en Su tintero no impidió que castigara severamente a aquellos que no cumplieron con Sus deseos de obediencia, adoración, e incluso pensamientos. Con el tiempo, el Dios de los judíos y cristianos parece haber suavizado Su personalidad. Todavía mantiene Su yo amoroso, misericordioso y compasivo, pero siempre está dispuesto a aplicar la pena máxima a aquellos que se atreven a violar Sus reglas. "Olvidaré sus iniquidades y no recordaré sus pecados", dice el Señor (Jeremías 31:34). En el caso de Marilyn Monroe, no lo hizo. Cuando se sentía deprimida, una amiga le dijo que confiara en Jesús para calmar sus sentimientos y llevarla de vuelta a un estado de relajación y tranquilidad, a lo que ella respondió: "No necesito a Jesús". Marilyn fue irrespetuosa, un delito menor, no un crimen brutal, pero Dios consideró sus comentarios demasiado ofensivos para permitirle seguir viviendo. Tres días después, fue encontrada muerta en su apartamento. Hay muchos casos en los que un pecador expresó su desprecio por Dios y pagó un alto precio por ello. Como ejemplo me refiero al dueño del Titanic cuando dijo, para que todos lo oyeran, que "ni siquiera Dios puede hundir este barco". Todos sabemos lo que pasó. Estos acontecimientos y muchos más ocurrieron en la época del Nuevo Testamento. Antes de Jesús, nuestro Padre era menos compasivo.


Además de los muchos informes bíblicos que documentan la infinita misericordia, compasión y perdón de Dios, también hay una extensa lista de asesinatos directos o indirectos y otros crímenes. Los escritores bíblicos reportan incidentes de asesinatos en masa, eventos donde Dios castigó a los culpables y a los inocentes. Aunque la mayoría de los cristianos eligen ignorar estos crímenes, y a los líderes religiosos no les gusta hablar de ellos, la realidad es que estas historias están en la Biblia y, aunque son incómodas, deben ser revisadas y analizadas para tratar de entender las razones que Dios pudo haber tenido para realizar estas acciones. Cuando nos damos cuenta de que las decisiones de Dios son incognoscibles, nuestro razonamiento no tiene validez. Sin embargo, nuestras esperanzas de encontrar explicaciones razonables para sus determinaciones permanecen intactas. Sus Diez Mandamientos no incluyen confesar nuestros pecados y creer en Jesús, pero si no obedecemos Sus recomendaciones, estén preparados para pagar un alto precio. No tenemos que hacer los sacrificios que la gente en los tiempos de Jesús hizo, pero pueden estar seguros de que hay un precio que pagar si no confiesas tus pecados. Hizo que Su hijo muriera brutalmente en la cruz después de pasar más de tres años tratando de difundir Su mensaje del Nuevo Reino. Al final, a pesar de la petición de Jesús de que Su Padre encontrara una manera más eficiente y menos dolorosa de salvar a la humanidad, Dios lo hizo sufrir el inmenso sacrificio de la crucifixión. Jesús pagó el precio por nuestros pecados para que no tengamos que hacerlo para siempre. Basándome en los ejemplos bíblicos para quienes no siguen las recomendaciones de Dios, me aterrorizaría desconocerlas.


La mayoría de los creyentes, en particular los cristianos y los católicos, no se dan cuenta de que es erróneo creer que con sólo confesar nuestros pecados y reconocer a Jesús como nuestro Salvador, aseguramos nuestra salvación. Parece que olvidan que Dios conoce nuestros corazones, pensamientos e intenciones. Si nuestra confesión no es sincera y transparente, no tiene valor para Dios (Hechos 10:43). Debemos entender que Dios está dispuesto a perdonar nuestros pecados sólo si nos arrepentimos sinceramente. Es difícil entender por qué algunas de las masacres perpetradas en el nombre de Dios, o por Dios mismo, incluyeron niños y animales inocentes. Por supuesto, no hay manera de saber por qué Dios hace lo que hace. De manera objetiva, revise algunos eventos reportados en la Biblia que, si alguien los cometiera hoy, condenarían a esa persona a la sentencia más dura o lo declararían demente criminal.


El Diluvio Universal – Partiendo de la población actual hasta el 2400 AC, las estadísticas indican un estimado de unos 20 millones de habitantes de la tierra para esa época (McEvedy y Jones). Dios los mató a todos ahogándolos, junto con millones de otros seres vivos, cuando decidió inundar el planeta. En sus propias palabras: "Dios se arrepintió de haberlo hecho (Génesis 6:7). Dios salvó a un hombre (Noé), a su familia y algunos animales selectos, de este desastre global (Génesis 7:21-23). Dios explica que lo hizo porque la tierra era violenta y corrupta (Génesis 6:11-13). No puedo pensar en una explicación razonable para incluir animales inocentes, niños e incluso bebés todavía en el útero. Luego, después de que Noé le ofrendó en sacrificio un cordero, Dios prometió no volver a hacerlo (Génesis 8:21).


Sodoma y Gomorra – La Biblia no lo dice, y nadie ha determinado cuántas personas murieron cuando Dios hizo que lloviera fuego y azufre sobre estas dos ciudades incinerando a todos los seres vivos excepto a Lot, su esposa y sus dos hijas vírgenes (Génesis 19:24). En el momento del evento, estos pueblitos deben haber tenido una población de alrededor de 1000 personas cada uno. Dios no tiene que justificar Sus acciones porque tiene el derecho de hacer lo que le parezca con Su creación. Sin embargo, estaba dispuesto a perdonarlos si Lot le podía mostrar a diez personas virtuosas en toda el área (Génesis 18:32). Una vez más en sus propias palabras, Dios nos dice que “el pueblo de Sodoma ha pecado y debe ser destruido” (Génesis 18:20-21). El único hombre que Dios salvó esa noche fue un pervertido que ofreció a sus dos hijas vírgenes a la turba, sexualmente motivada, tratando de tener relaciones homosexuales con dos mensajeros de Dios que estaban allí para advertir a Lot de la inminente destrucción (Génesis 19-8). Más tarde, este hombre se emborrachará y tendrá relaciones sexuales con sus dos hijas vírgenes, hasta que las dos quedan embarazadas (Génesis 19:30-38).


La Esposa de Lot – La Biblia no nos dice su nombre, sólo que murió porque miró hacia atrás para ver cómo Dios incineraba a su familia, amigos y vecinos (Génesis 19:26). Jesús no se opuso a estas masacres; dijo que lo que sucedió en los días de Noé y Lot también ocurrirá en los días del Hijo del Hombre (Lucas 17:26-32).


Er – La Biblia dice que "Er, el primogénito de Judá, era inicuo a los ojos del Señor, y el Señor lo mató (Génesis 38:7). Sabemos que su padre se llamaba Judá, su madre Shuah, su esposa Tamar y su hermano Onán. No se sabe nada más de Er. Dios lo mató por algo que hizo, pero la Biblia no dice lo que fue.


Onán – Después de que Er muriera a manos de Dios, Judá, el padre de Onán, le ordenó tener sexo con Tamar, la viuda de Er. Onán no deseaba que Tamar quedara embarazada; por lo tanto, derramó su semen en el suelo. A Dios no le gustó la acción de Onán, por lo que lo mató (Génesis 38:7-10). Dios mató a Onán porque no eyaculó en la vagina de Tamar.


Hambruna Mundial – Parece que esta acción de Dios tenía como propósito llevar a José a una posición poderosa en Egipto. Después de interpretar correctamente los sueños del Faraón (Génesis 41:25-32), el Rey lo nombró supervisor de todo Egipto (Génesis 41:33). Es difícil entender el razonamiento de Dios para decidir que murieran de hambre alrededor de 70.000 personas para que José pudiera convertirse en uno de los hombres más poderosos de Egipto, si no el más poderoso. La interpretación de José de los sueños del Faraón fue que Dios enviaría siete años de bonanza seguidos de siete años de una hambruna mundial "muy grave." Todo sucedió como José predijo, y Egipto almacenó grandes cantidades de comida durante los años buenos. Salió bien para José y los egipcios, pero muy mal para el resto del mundo (Génesis 41:54-57).


Las Plagas de Egipto – En la primera, Dios hizo que el Nilo se convirtiera en sangre y obligó a la mayoría de los egipcios a beber de ella durante siete días. No es posible determinar con precisión cuántas personas murieron por beber sangre. Algunos expertos estiman 1,5 millones; sin contar los efectos de las siguientes plagas: Ranas (Éxodo 8:1-7), Piojos (Éxodo 8:16-19), Moscas (Éxodo 8:21-24), La muerte de todo el ganado (Éxodo 9:3-6), Gangrena y úlceras sobre el hombre y los animales (Éxodo 9:9-10), Granizo y fuego lloviendo sobre humanos y animales (Éxodo 9:19-25), Muerte de los primogénitos, humanos y animales (Éxodo 12:12-13). De una población estimada de alrededor de 3 millones, unos 2 millones murieron a causa de las plagas.


Éxodo – Después de tantas muertes, el Faraón le dijo a Moisés que tomara a su pueblo y se fuera (Éxodo 12:31-32). Poco después, el Faraón cambió de opinión y ordenó a su ejército que detuviera a los israelitas. A continuación, Dios separó el mar para que 600.000 israelitas cruzaran con seguridad y luego permitió que las aguas regresaran para ahogar a 5000 soldados egipcios junto con sus carros y caballos (Éxodo 14:26-28).


La Guerra con los Amalecitas – Técnicamente, Moisés fue el que mató a los amalecitas. La Biblia nos dice que cuando Moisés levantaba los brazos, los amalecitas morían a manos de los israelitas. Cuando se cansaba y dejaba caer los brazos, sucedía lo contrario (Éxodo 17:11). Aarón y Hur, los ayudantes de Moisés, mantuvieron sus brazos levantados hasta que los amalecitas fueron derrotados (Éxodo 17:12). Lo creas o no, Dios sigue en guerra con los amalecitas (Éxodo 17:16). La Biblia no dice cuántos amalecitas murieron en ese evento, pero algunos expertos estiman al menos 1000.


Del Lado de Dios – En este sangriento acontecimiento, Dios está disgustado con el comportamiento de Su pueblo. Cuando Moisés fue a la cima de la montaña para recoger los 10 mandamientos del Señor, los israelitas construyeron un becerro de oro para adorar al dios pagano Baal. Dios obligó a amigos y familiares a matarse entre ellos. Los que estaban del lado de Dios cometieron una oleada de asesinatos que incluyó a "unos 3000 hombres" (Éxodo 32:26-28).


La Culpa del Becerro – Dios no estaba muy contento por culpa del becerro de oro hecho por Aarón. Además de ordenar a los israelitas que se mataran entre sí, les envió una plaga para matar a los que adoraron al ídolo (Éxodo 32:35). ¿Cuántos murieron? No tengo la menor idea.

Esta no es la lista completa de eventos en los que Dios no estuvo contento con la forma en que iban las cosas, o no le gustaba el individuo o las personas involucradas, y decidió eliminar los que él consideraba culpables. Tal vez, no podía matar selectivamente y, por lo tanto, tenía que incluir humanos y animales inocentes en esas masacres. La lista de eventos es más larga de lo que había anticipado. Espera un nuevo post donde trataré de completar la lista y darte un número aproximado con respecto al número de seres humanos que murieron a manos de Dios.

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